Han pasado cien años desde que un avión sin piloto atravesó el cielo por primera vez. Pero lo que parece un logro mágico es una realidad: es una innovación que cambia el mundo en industrias tan variadas como la del cuidado de la salud y la de venta minorista.

Los vehículos aéreos no tripulados (VANT), conocidos como drones, han sido utilizados durante mucho tiempo por militares de todo el mundo para evitar enviar pilotos humanos a misiones que son muy “aburridas, sucias o peligrosas”.

Sin embargo, los drones también se están convirtiendo en herramientas fundamentales lejos de la intensidad de cálculo de la sala de reuniones. Una consultora aérea calculó que se vendieron dos millones de drones para consumidores solo en el año 2016, y las empresas privadas usan los vehículos para entregar compras en línea, transportar Internet a lugares remotos y tomar impresionantes fotos aéreas de paisajes por todas partes.

En palabras de un pionero de la industria moderna de VANT: “estamos ingresando a la era del drone”.

La industria de drones que está creciendo rápidamente se basa en la fabricación de aeronaves, el desarrollo de hardware y software que se entrelazan para garantizar que los aviones autónomos puedan llevar a cabo su misión, sea cual sea. Pero la mayoría de los desarrolladores modernos se especializan en solo una o dos etapas de este proceso, lo que da lugar a retrasos, errores o costos altos cuando el producto cambia de manos.

En la ruidosa metrópolis de Bangalore en India, una empresa de 22 hombres está trabajando para cambiar eso.

Absolute Composites, una empresa fundada por el ingeniero Raghav Reddy, utiliza materiales compuestos como la fibra de carbono, paneles tipo sándwich en nido de abeja y procesos de producción innovadores para construir vehículos aéreos no tripulados de bajo consumo de combustible en diferentes tamaños que puedan llevar cargas pesadas y volar más lejos que cualquier otra tecnología de su tipo.

Sus clientes incluyen varias de las principales organizaciones de investigación de drones indias, que desarrollan tecnologías que ayudarán al ejército del país, llevarán a lograr descubrimientos científicos nacionales y expandirán los límites de la tecnología aeroespacial.

Reddy dijo que sus aeronaves transformarán las entregas de cargas, lo que puede mejorar la seguridad humana tanto en ayuda humanitaria como en defensa para entregar bienes sin poner en riesgo a ningún piloto humano.

Por ejemplo, dijo Reddy, los lugares remotos del planeta podrían contar con los servicios de reparto con drones que ayudan a llevar asistencia médica o humanitaria donde antes no era posible. Los drones se pueden utilizar para combatir incendios incontenibles, transportar suministros esenciales para las personas varadas por una inundación, vigilar los cultivos y todo lo demás.

Absolute Composites diseña la aeronave, utiliza materiales compuestos ultraligeros y de bajo costo para construirla y luego prueba el vehículo antes de aprobar su uso en el campo. Reddy y su equipo están al lado del producto en cada paso del proceso de desarrollo, el cual es único en el campo cada vez mayor de producción de vehículos aéreos no tripulados.

Para Absolute Composites, las ThinkPads son las herramientas perfectas para cada paso del proceso de desarrollo. Reddy y su equipo están constantemente yendo de un lado para otro. Por esta razón es muy importante que sus laptops soporten todos los obstáculos que se crucen en el camino, incluso en las peores condiciones. Cuando están en el laboratorio, utilizan las ThinkPads para simulaciones y modelizaciones matemáticas.

Y por cada drone que construyen, las ThinkPads funcionan como el control principal. Al probar los vehículos, cargan una “estación de control terrestre” desarrollada previamente en el dispositivo y luego la utilizan para controlar y pilotar los vehículos aéreos no tripulados desde el suelo.

El equipo está trabajando en la creación de drones que podrán volar por la estratósfera de la Tierra, contó Reddy. Por lo que no es de extrañar que el drone a veces volará fuera de vista. El equipo traza las coordenadas del GPS y conecta las instrucciones de altura en la ThinkPad (que se utiliza como una unidad de control terrestre) para asegurar que la aeronave vaya exactamente a dónde tiene que ir, sin importar si pueden o no verla a simple vista.

Para Reddy, llegar al cielo era un sueño de toda la vida; uno que trajo una buena cantidad de desafíos, tanto técnicos como financieros.

 “Entré en Composites porque era una elección natural de la fabricación de aeronaves, porque con estos materiales puedes empezar con un capital muy bajo”, dijo Reddy. “Y para ser honesto, empecé con una inversión de aproximadamente USD$40”. Compró herramientas, fibra de carbono y un poco de resina y montó su taller en la cocina en el 2005. Este fue el principio del proyecto que se convertiría en Absolute Composites.

“Se me unieron amigos y el apoyo vino de todos lados”, dijo Reddy. En ese momento, él señaló, incluso los materiales básicos como un radiomando o una hélice eran difíciles de conseguir en India.

“Nos resultaba difícil importar ese tipo de tecnología. Solíamos contar con parientes y amigos que venían de los Estados Unidos. Les enviábamos información y esperábamos seis meses o un año para conseguir algún equipo pequeño”, dijo.

Ahora, las cosas son un poco más fáciles para Absolute Composites. Pero eso no significa que Reddy y su equipo van a dejar de superar los límites.

Por ahora, su aeronave puede durar más de siete veces en vuelo y puede llevar hasta 20 veces más el peso de cargas que lo que está disponible comercialmente. Ellos esperan seguir perfeccionando su producto y seguir creando más soluciones innovadoras para resolver los problemas de su nación y del mundo. Después de todo, el cielo es el límite.

Rahil Arora lidera el programa de Historias de Clientes de Lenovo.